De Herramienta GRATIS a Pesadilla de Adobe: La Venganza de Figma
Figma pasó de ser el desvalido a una de las historias más grandes en la tecnología. Comenzó como una herramienta de diseño ligera que se sentía refrescantemente distinta frente al pesado catálogo de Adobe, y los creativos acudieron a ella por su velocidad, simplicidad y su generoso plan gratuito. Todo cambió cuando Adobe intentó comprarla por 20 mil millones de dólares. Los reguladores intervinieron, el acuerdo colapsó y Adobe tuvo que entregar una tarifa de ruptura de mil millones de dólares. Ese solo giro le dio a Figma tres veces más capital del que había recaudado en toda su historia y la convirtió en un verdadero contendiente. Con ese tesoro de guerra, Figma redobló esfuerzos. Expandió su catálogo de productos, aseguró al 95% de las empresas del Fortune 500 y, algo raro en Silicon Valley, logró ser rentable. Para 2025, protagonizó la salida a bolsa más grande del año, abriendo en 85 dólares por acción y alcanzando brevemente una valoración superior a 60 mil millones. El furor ha bajado desde entonces, pero el ascenso de Figma es prueba de que una startup enfocada puede enfrentarse a gigantes, redefinir una industria y quizás incluso establecer el estándar para la próxima era del software creativo.
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